
por Banrep
“¿Cuál es el primer lugar que nos sedujo? Debe existir, pero no se recuerda. Tal vez fue una calle, en medio de la lluvia, convertida en una serie de planos grises que se desvanecían en el horizonte”, escribe el arquitecto Alberto Saldarriaga, quien, desde muy joven, primero con una cámara Brownie Fiesta -seguida por una Rolleicord y una Pentax K1000- comenzó a registrar la magia de la arquitectura que lo circundaba. | Barranquilla, Centro Cultural de Barranquilla